La mañana del tres de julio de 1994, Nicolás dormía tranquilo. Había que ir a la iglesia, pero faltaban todavía más de dos horas antes de que hubiera que salir. Además, ¿qué otra cosa hace un niño de diez años un domingo por la mañana antes de ir al baño y comer lo que se le atraviese? Sin embargo, este domingo sería diferente. Es cierto también que Nicolás no vivía en un tiempo común. Durante toda su corta vida había vivido entre mujeres, sobreprotegido y medio ciego frente a lo que pasaba más allá del colegio, la iglesia y la casa. Estudiaba en un colegio militar masculino, así que las niñas para él eran solamente esos seres que miraban rayado, andaban en grupos y susurraban todo. "Refunfuñan", decía él. Para agregarle al mundo único de Nicolás, estaba ya acostumbrado a escuchar y ver las noticias. Era costumbre de su tía, como vino a saberse después. La tía también fumaba demasiado, como una chimenea. Nicolás la comparaba a una chimenea de las que había visto en televisió...
Comments
Post a Comment